Hotel Escuela “Paraiso do Sol”: turismo sustentable en el Nordeste de Brasil
1. Introducción. El Hotel Escuela Paraíso do Sol no figura entre los hoteles con el Sello Verde ni Parajuru es recomendada como parte de los itinerarios de turismo sustentable o alternativo de la reconocida “Guía 4Rodas”.
Sin embargo, la integración que existe entre el éxito empresarial proyectado desde su plan de negocios y el desarrollo de la comunidad en la cual está inserto, bien valen un caso de estudio. La sustentabilidad del desarrollo local es una cuestión medular; a tal punto que, durante esta primera etapa que ya lleva dos años, el objetivo de capacitar y enseñar puertas abiertas a los miembros de la comunidad es prioritario respecto a la obtención de ganancias.
2. El negocio. Cuando Gisela Wisniewsky, empresaria hotelera austríaca, conoció Parajuru, vislumbró una oportunidad que integraba, según ella misma dice “no sólo un crecimiento personal sino también una posibilidad de desarrollo local y un negocio”.
Hasta ese momento, este pequeño poblado de pescadores (6 mil habitantes; 120 km. al sur de Fortaleza) contaba con serios problemas de pobreza, desempleo y analfabetismo. Pese a contar con una playa virgen y un potencial turístico interesante, sólo tenía un hotel y dos barracas de playa que abrían sólo los fines de semana para los visitantes que escapaban de la capital estadual buscando la nada y el mar.
Históricamente, la actividad económica giraba en torno a los 400 kilos de langosta que los pescadores extraían del mar, cifra que hace 5 años había comenzado a menguar y que hoy se encuentra por debajo de los 50 kilos, debido a la sobreexplotación de los recursos y quizás también a los factores climáticos y de contaminación.
Desde el punto de vista empresarial, el negocio se basa en un hotel, un barraca en la playa con escuela de kitesurf, una constructora y una inmobiliaria. Mientras que el aspecto social del proyecto se lleva a cabo desde la ONG que lleva el nombre de la fundadora (http://www.parajuru.com/associacao).
2.1. El hotel escuela. Dani, como todos la llaman, llegó de Austria como capacitadora y luego quedó a cargo de la gerencia general. Ella explica que en el hotel todos los trabajadores en realidad son estudiantes del programa Escuela de Hotelería. Sus participantes, 28 jóvenes locales, perciben una remuneración mensual a cambio de su trabajo y, durante los dos años que dura la capacitación, aprenden a desarrollar todas las actividades propias de un hotel, alternando sus funciones como administradores, recepcionistas, cocineros, camareros, encargados de limpieza y responsables del bar o la barraca. Asimismo, reciben un total de 950 horas de enseñanza de inglés y 890 de alemán.
Cada año, los jóvenes tienen la posibilidad de poner en práctica y ejercitar sus habilidades en un viaje a Suiza en el cual, por períodos de hasta tres meses, colaboran en el trabajo diario de un hotel de primer nivel.
Si bien la planificación de las cuestiones ambientales no fue exhaustiva, sí evidencia un grado alto de conciencia: la construcción no fue realizada de forma vertical, para no contrarrestar el paisaje local, sino que cada habitación es un pequeño chalet y cuenta, por ejemplo, con mensajes de conciencia ambiental para los huéspedes, corte centralizado y automático de la energía eléctrica, sistemas monocomando de agua, etc.
2.2. Las clases de kitesurf. Al ser una playa desierta, en una zona árida en la cual no abunda la vegetación (unos pocos kilómetros adentro, la zona del “sertão” es la más pobre de la región en cuestión de recursos), Gisela observó que durante la época de vientos, que va desde mayo a diciembre, las características del lugar lo convierten en un espacio ideal para el aprendizaje del kitesurf, un incipiente deporte que aire y agua con cada vez más fanáticos alrededor del mundo.
El aprovechamiento de las condiciones naturales se llevó a cabo con la construcción de una barraca (o balneario) para los huéspedes del hotel y el público en general justo frente a una playa en la cual, todas las tardes, con la bajamar, se descubre una pileta natural de 200 por 600 metros aproximadamente.
Ese es el lugar elegido para que el instructor alemán de Kitesurf ofrezca sus servicios como parte del proyecto, ya que al tiempo que recibe a los turistas enseña voluntariamente a uno o dos jóvenes locales las técnicas y recursos indispensables para que en el futuro puedan ellos mismos ser instructores.
2.3. La inmobiliaria y la constructora. La mayor parte de las inversiones, que llegan al proyecto gracias al aporte de los accionistas, se dedican a la compra de lotes a través de una inmobiliaria creada a tales efectos que, con el fin de no alterar las circunstancias de los pobladores locales, excluyen de la actividad todos aquellos terrenos que ya estén en propiedad de los mismos.
Al mismo tiempo, ofrecen a los mismos inversores o a particulares interesados, la posibilidad de adquirir dichos lotes y de construir en ellos su casa de veraneo, lo cual quedará en manos de la constructora que se fundó hace 3 años para generar 80 puestos de trabajo locales (la misma que construyó el hotel). Y una vez concluidas las obras, la inmobiliaria ofrece a esos inversores particulares la posibilidad de administrar el alquiler de dicha casa al turismo extranjero que prefiere una comodidad más exclusiva que la hotelera. De esa forma, los pequeños inversores privados también pueden ser parte del negocio y hacer redituable su participación sin tener que estar pendientes de la administración.
Formalmente, PdS es una sociedad anónima cuyo capital está conformado por 13 acciones preferenciales, que ya fueron vendidas, y 13 acciones ordinarias que están a la venta y que permitirán financiar la segunda etapa del proyecto, que prevé unos 48 nuevos chalés.
3. La responsabilidad social: integración comunitaria y voluntariado. Entre las actividades exclusivamente de responsabilidad social e integración comunitaria, se encuentran las escuelas de inglés y circo y la capacitación de masajistas.
Como parte de la estrategia de vinculación entre el crecimiento empresarial y comunitario, el emprendimiento incluye una escuela de inglés que funciona y es administrada de manera independiente y en la cual más de 180 alumnos de entre 3 y 16 años asisten 3 veces por semana, al menos dos horas. En ella también se brinda un apoyo particular para que los niños no descuiden su enseñanza en el orden público. Y cualquier interesado de Parajuru puede asistir, de forma completamente gratuita.
Por otro lado, dentro del hotel mismo, funciona una escuela de circo para todas las edades coordinada por especialistas que han logrado, a principios de 2009, concretar la primera gira de tres meses por los principales teatros del ambiente europeo, realizando funciones y representando no sólo a la escuela, sino también al pueblo entero.
La capacitación en diferentes técnicas de aplicación de masajes corporales se inició como una necesidad de acrecentar los servicios ofrecidos por le hotel, pero pronto se convirtió en la posibilidad de dar nuevas herramientas a las personas locales interesadas en aprender este oficio. De esa manera, varios especialistas europeos impartieron clases y los alumnos viajaron luego a Suiza y Francia a continuar sus aprendizajes.
En estos aspectos, así como en los propios de la Escuela Hotel (la cocina, por ejemplo), quienes llegan a Parajuru como docentes son especialistas que vienen a hacer una especie de voluntariado particular: durante un tiempo determinado, a cambio de la vivienda y la comida solamente, dedican su tiempo a impartir clases en el área de su especialidad. No reciben por ello ningún otro tipo de remuneración y son, por lo general, de países europeos.
4. El futuro. Como parte del crecimiento y el desarrollo turístico de Parajuru, la planificación del negocio incluye una segunda etapa en la cual se creará un pequeño centro comercial que abra la oferta y las oportunidades para atraer turistas.
Más allá de la construcción y de las potenciales nuevas inversiones que lleguen, lo más destacable es la continuidad que se plantea con esta primera etapa toda vez que, basados en la necesidad de renovar los planteles de alumnos del Programa Escuela de Hotelería, se ofrecerá a quienes hayan culminado dicha etapa de aprendizaje que puedan iniciar su propio emprendimiento. Para ello, se estipula la facilitación de créditos y un acompañamiento durante los primeros años del negocio a fin de capacitar a los emprendedores en las cuestiones de gestión, administración y marketing.
Sobre el hotel: http://www. paraisodosol.net
Contacto: Daniela Swarzenegger



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