El futuro está en nuestras manos
Texto del prólogo al Anuario 2008 de Revista Sinergia:
Por Fernando Legrand. A mediados de junio de este 2009, Juan José Almagro, Director de RSC del Grupo Mapfre dijo en la Argentina que “la RSE es el futuro”, y a pesar del contexto de incertidumbre en el que hoy nos toca observar ese futuro, hay que darle la razón.
La Responsabilidad Social Empresarial (RSE) es el futuro (sino debiera ser el presente) porque estamos terminando de ingresar en una Nueva Era.
Y esta Era a la que me refiero es, entre otras cosas, una Era de Responsabilidad, como auspiciosamente le señaló al mundo Barack Obama durante su asunción en enero de este año.
Este nuevo orden al que toda la Humanidad está ingresando (personas, sistemas y organizaciones) cuenta con una serie de valores que lo caracterizan respecto de aquellos a los que hemos estado apegados hasta entonces.
Colaboratividad, Transparencia, Coherencia, Democratización son algunos de esos aspectos que regirán nuestro sistema de valores de ahora en más. Será lo que tengamos que cumplir, pero también lo que debamos exigir.
En este contexto, las organizaciones empresariales tienen el desafío de adaptarse a un modelo de gestión que tenga en cuenta estos parámetros o conminarse a la suerte que seguramente no las acompañará si no ingresan en la senda de la RSE.
Cada organización, según su complejidad, tamaño y grado de incidencia, tendrá de todos modos dos opciones para enfrentar los nuevos desafíos: de manera autónoma o junto a otros en la misma situación, aún si esos otros forman parte de la competencia.
En este tránsito la clave nos la da el nombre de esta Revista: hay que construir Sinergias.
Cuando formamos parte de la tripulación de un barco y estamos en el medio del río con vientos que sacuden las aguas, no sólo hay que saber tomar fuerte el timón para dirigir, sino que es necesario estar atento a la tirantez de los cabos que sostienen las velas y al viraje que el capitán puede decretar casi de un momento a otro.
Así que para que el barco continúe su andar necesitamos de la capacidad de atención y escucha del equipo que conforma la tripulación, e incluso de otros barcos con los que nos podamos comunicar mediante señas o UHF.
Esto mismo que sucede cuando se practica yachting, sucede también en el mundo de las organizaciones cuando las aguas no están calmas.
Los tiempos de crisis, sacan a relucir lo mejor de las personas y de las organizaciones. Los argentinos contamos con la experiencia, aún reciente, de la crisis de 2001/2002 que ayudó justamente a que muchas empresas exploraran ese capital solidario que mantenían oculto.
Luego de esa etapa en la que la empresa se vio prácticamente obligada a asumir su responsabilidad social, sobrevino una posterior en la que se comenzó a ingresar a la RSE por donde se debe: el interior de las organizaciones.
Apuestas incipientes por la Conciliación laboral y familiar, mejora de los procesos productivos a través de la incorporación de tecnologías más eficientes, ahorro energético, de agua y papel, mayor involucramiento del personal en las decisiones referidas a la gestión responsable… en fin, toda una serie de medidas que han permitido pequeños y grandes avances en las empresas de toda Iberoamérica (ya no sólo de Argentina).
Pero cuando estábamos en ese punto tan álgido de la incorporación de la RSE en el ADN, aparece la crisis y aparece entonces la oportunidad de volver a demostrar que las empresas no viven aisladas de su entorno, que se interesan por lo que ocurre en sus comunidades inmediatas, a sus empleados y sus familias, y al país en el que operan.
Aunque por otro lado, esa oportunidad no se limita sólo a las acciones que las compañías creen conveniente llevar adelante, sino también a la decisión de gestionar el cambio y enfrentarlo para que en el golpe de timón no salgamos despedidos por la borda.
Y creo que esto lo han comprendido muy bien Martín Santos y Ramiro Chanes desde el mismísimo momento en que decidieron que esta Revista, la primera académica sobre RSE, se llamara Sinergia.
Un medio de comunicación, que en este caso cumple además la función de promotor de una causa, es timonel pero también tripulante. Y en esa doble condición, además de tener la responsabilidad de guiar, tiene la obligación de adaptarse al cambio para poder seguir navegando.
Lo habíamos señalado más arriba: estamos en tiempos de Colaboratividad, y la RSE colaborativa no es otra cosa que la RSE 2.0, una conjunción entre la gestión responsable y el poder de la Web 2.0 para llevar adelante procesos de transformación de otra escala, de otro impacto.
Revista Sinergia dará un paso importante tras la edición de este anuario: volcará todo su poder -el de una voluntad cual acero templado- para ingresar definitivamente en esta Nueva Era.
El camino no será sencillo, pero saber que se ha comenzado con el vehículo correcto tendría que ser motivo suficiente para que sus conductores sepan que no estarán en soledad durante el trayecto.
Apostar hoy a la RSE 2.0 es aún, algo innovador. Son pocas las empresas que han comprendido y decidido posicionarse en un espacio que es considerado sólo para explorar un nuevo canal de ventas y realizar acciones de marketing estratégico.
Las Redes Sociales son el nuevo espacio público, el nuevo ágora donde se discuten los grandes temas, donde todos son expertos en algo, pero siempre, hay lugar para quien debe llegar con la palabra justa.
De cierto modo, son también un río revuelto, y a veces puede ser confuso para una organización tratar de identificar dónde se encuentra la boya de la RSE entre las tantas que se balancean a pesar de estar aferradas al fondo con sus anclas.
Pero cuando se la encuentra comienza el tiempo de “liderar la conversación” como le gusta decir a Leo Piccioli, Gerente General de OfficeNet Staples. Para liderar, para guiar a otros, conversar es fundamental. Ese diálogo constante -que debe ser acompañado de una escucha activa, al decir de Josep M. Lozano- es el que nos permite aprender día a día, sobre todo, en una disciplina tan dinámica como es la RSE que por su transversalidad nos ofrece rienda suelta para la creatividad y el despertar de la conciencia desde un lugar tan sensible como lo es una empresa.
Así que a la Revista Sinergia no nos queda más que decirle todos juntos: Bienvenidos a la Conversación!



Gracias Fernando!
Amigos, gracias por lo que han escrito, personalmente creo que realmente da en el blanco. A mi me da por pensar que cuando se habla de liderazgo, en cualquier ámbito que sea, se debe tener en cuenta que las condiciones del líder son las que inicialmente limitan el alzance de su ejercicio del liderazgo. Por eso, a veces, algunas personas tienen dificultades para progresar más allá de sus aptitudes actuales. Saludos y hasta pronto, Ignacio Tron.